Cuentos sufíes para pensar
Pasaba el imán por el mercado un día de invierno muy crudo y frío, el llevaba sus elegantes ropas con un hermosísimo abrigo, botas y guantes, cuando vió a Nasrudín, que simplemente llevaba una toga.
-¿No tenéis frio Nasrudín?- preguntó el imán
-Un hombre que lleva puesto toda su ropa no se puede permitir tener frío-contestó Nasrudín.
-¿No tenéis frio Nasrudín?- preguntó el imán
-Un hombre que lleva puesto toda su ropa no se puede permitir tener frío-contestó Nasrudín.

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