27 mayo, 2006

Cuentos sufíes para pensar

Pasaba el imán por el mercado un día de invierno muy crudo y frío, el llevaba sus elegantes ropas con un hermosísimo abrigo, botas y guantes, cuando vió a Nasrudín, que simplemente llevaba una toga.
-¿No tenéis frio Nasrudín?- preguntó el imán
-Un hombre que lleva puesto toda su ropa no se puede permitir tener frío-contestó Nasrudín.