29 mayo, 2006

Transcendencia de las cosas

Se apellidaba Fleming. Era un pobre granjero escocés. Un día oyó un grito que venía de una cienaga. Corrio alli. Aterrorizado y atascado en el fango hasta la cintura estaba un niño tratando de liberarse. El granjero lo salvño de una terrible muerte. Al día siguiente un vistoso carruaje se acercó al solitario lugar del escocés. Un hombre elegante y de aristocratico aspecto salio de el y se presento com el padre del niño salvado.
-Quiero pagarle por haber salvado la vida de mi hijo.
- No, no puedo aceptar un pago por lo que hizo -dijo el granjero en el momento en que llegaba su hijo a la puerta de su pobre casita.
-Te hago un trato -continuo el noble. Déjame que yo me ocupe de que tu hijo tenga la misma educacion que el mio. Si el chico es como su padre, no hay duda de que sera un hombre del que ambos estaremos orgullosos.
Así se hizo. El hijo del granjero estudió medicinaen Londres y llego a ser conocido en el mundo entero como Sir Alexander Fleming, el inventor de la penicilina. El chico salvado sería con el tiempo Sir Winston Churchill.